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¿Por qué caen las hojas en otoño y qué tiene que ver con la fotosíntesis de las plantas?

07.10.2020 | Desmintiendo mitos

¿Por qué caen las hojas en otoño y qué tiene que ver con la fotosíntesis de las plantas?

Al decir la palabra “otoño” seguro que inmediatamente te vienen a la cabeza las hojas caídas de los árboles, los colores marrones y anaranjados y ese crujidito que hacen cuando las pisas por la calle. Pero ¿por qué se caen las hojas en otoño? Aunque te sorprenda la química de las plantas es el motor detrás de la caída de las hojas, un mecanismo que también está relacionado con dos conceptos clave: la autoprotección y la fotosíntesis.

¿Qué es la fotosíntesis?

En primer lugar, las hojas son unos órganos de las plantas que sirven para realizar la fotosíntesis, proceso químico mediante el cual los organismos vegetales utilizan la energía solar para producir las moléculas que necesitan para realizar sus funciones vitales.

Para hacer la fotosíntesis las plantas necesitan cuatro ingredientes básicos: luz solar, dióxido de carbono, clorofila y agua. En otoño las horas de luz disminuyen, además de que la radiación solar es más débil, por lo que las plantas dejan de hacer la fotosíntesis.

Por lo tanto, las hojas pierden toda su utilidad y la planta necesita dedicar más energía para mantener las hojas que la que éstas le reportan. Además, la clorofila, el pigmento que les da su color verde, provoca estrés oxidativo (es decir, hace que la planta envejezca) en estas condiciones de luz y temperatura. ¿La solución más inteligente? Deshacerse de las hojas.

Para ello, los árboles activan la producción de unas hormonas que le llevan a detener el proceso de fotosíntesis e iniciar la abscisión. Se cierran los conductos que llevaban agua a la hoja y, entre su tallo y la rama, empieza a crecer una capa de células que corta lentamente la hoja sin dejar ninguna herida abierta.

Al mismo tiempo, se detiene la producción de clorofila, por lo que se degrada el pigmento verde, revelando los característicos colores amarillos y naranjas que habían permanecido enmascarados por el verde hasta entonces.

Así pues, la caída de las hojas de los árboles es un sistema de autoprotección y ahorro que las plantas activan cuando las hojas ya no les sirven para hacer la fotosíntesis. A medida que caen sus hojas, la planta entra en un estado de baja actividad, con tal de reservar la energía para el momento de volver a florecer.

Además, al cambiar las hojas el árbol está llevando a cabo un proceso de reciclaje natural: las hojas en descomposición transfieren sus nutrientes a la tierra, que el árbol utiliza para que nazcan y crezcan las nuevas hojas en la siguiente primavera.

¿Por qué no se caen las hojas de todos los árboles?

No te habrá pasado desapercibido que algunos árboles pierden las hojas y otros no. ¿A qué se debe esta diferencia?

Como hemos dicho, la caída de las hojas en otoño es un sistema de autoprotección. Sin embargo, hay árboles perennes que resisten los climas fríos y con poca luz solar. Esto ocurre porque sus hojas tienen mecanismos de protección como ceras y resinas, que resistan la congelación y la fractura.

Sin embargo, aunque los árboles perennes mantienen sus hojas, el proceso de la fotosíntesis igualmente se detiene.

El proceso de la fotosíntesis en detalle

Si quieres comprender bien en qué consiste la fotosíntesis, debes saber que esta se divide en dos fases. En la primera fase, conocida como la fase luminosa de la fotosíntesis, la energía de los rayos solares excita los electrones de las hojas de las plantas, de modo que las moléculas de agua (H2O) se rompen. Como resultado, obtenemos oxígeno (O) y otros compuestos químicos que la planta utiliza durante la segunda fase del proceso: la fase oscura de la fotosíntesis.

Durante esta fase, se producen una serie de reacciones químicas en las que las plantas elaboran los nutrientes que necesitan.

Como puedes ver, la fotosíntesis no solo es un mecanismo vital para los organismos vegetales sino que también es imprescindible para el resto de los seres vivos. Debemos cuidar de nuestras plantas y nuestros árboles ya que estos, al absorber dióxido de carbono y devolver oxígeno, son fundamentales para la salud del planeta.

De hecho, su manera de producir energía mediante la fotosíntesis es tan eficiente, limpia y sostenible que actualmente los científicos están investigando en desarrollar infraestructuras que produzcan energía mediante el mismo proceso. De esta forma, el combustible no generaría CO2 y, por lo tanto, no contribuiría al calentamiento global y reduciría nuestra dependencia de los combustibles fósiles.