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¿Qué es la química verde y por qué apostar por ella?

27.12.2021 | Química y sostenibilidad

¿Qué es la química verde y por qué apostar por ella?

En la industria química estamos cada vez más concienciados de nuestra responsabilidad respecto al medio ambiente. Queremos seguir haciendo química, pero de forma sostenible y cuidando tanto nuestra salud como la del planeta. De ahí surge el término química verde -también conocida como sostenible u orgánica-, cuyo objetivo es encontrar nuevas formas de sintetizar sustancias químicas sin dañar el entorno.

Esta tendencia se aplica en todo el ciclo de vida de un producto químico, desde su diseño a su utilización, pasando por todo el proceso de fabricación. Siguiendo el concepto de química verde, los profesionales de la industria diseñamos productos y procesos químicos en los que el uso o la generación de sustancias peligrosas se reduce o incluso se elimina.

Los beneficios de la química verde

Obviamente, el mayor beneficio de la química verde es la mejora ambiental pero sus ventajas no se detienen ahí. Las empresas que siguen los principios de la química verde son económicamente competitivas y van más allá del cumplimiento de la legislación. Además, la prevención que caracteriza a este modo de hacer química permite evitar los problemas antes de que ocurran. Por ejemplo, se reduce el riesgo asociado al uso de productos químicos y el impacto ambiental de estos una vez termina su ciclo de uso, así como de las aguas residuales, y se disminuyen las emisiones contaminantes.

Siguiendo con los beneficios de la química verde para el medioambiente, este enfoque potencia el uso eficiente de recursos. De este modo, se minimiza el uso de agua y de energía, al igual que la cantidad de materia prima necesaria.

Los 12 principios de la química verde

Existen 12 principios de la química verde, los cuales fueron formulados por Paul Anasta y John Warner y aparecen por primera vez en los años 90 en su libro Green Chemistry: Theory and Practice. Estos principios dictan que:

  1. Prevención: es mejor evitar los residuos que eliminarlos o tratarlos posteriormente.
  2. Economía atómica: el producto final debe incorporar la máxima cantidad posible de reactivos utilizados durante el proceso. De este modo, se minimiza la formación de subproductos, con lo cual reducimos también la generación de residuos (punto 1).
  3. Metodologías con toxicidad reducida o nula: durante la síntesis de las sustancias químicas debe generarse poca, o idealmente ninguna, toxicidad. En este punto se tiene en cuenta tanto que sea tóxico para las personas como para el medioambiente porque, como hemos comentado, la química verde cuida tanto de la salud de las personas como de la del planeta.
  4. Eficacia: al mismo tiempo que se reduce la toxicidad, hay que preservar la eficacia.
  5. Menos sustancias auxiliares: hay que utilizar la mínima cantidad posible de sustancias auxiliares y optar siempre por las más inocuas. Se consideran sustancias auxiliares los disolventes, absorbentes y agentes de separación, entre otros.
  6. Minimizar el consumo de energía: para ello se recomienda llevar a cabo los diferentes procesos a presión y temperatura ambiental.
  7. Materias primas renovables: siempre que sea técnicamente y económicamente viable hay que priorizar el uso de recursos renovables.
  8. Menos derivaciones: es necesario evitar todas la formación de derivados innecesarios. En este punto se incluyen los grupos de bloqueo o los pasos de protección y desprotección.
  9. Fomento de la catálisis: siempre que se pueda, es preferible utilizar reactivos catalíticos en lugar de estequiométricos. El motivo es que los reactivos catalíticos no se consumen durante la reacción, al contrario que los estequiométricos. Gracias a ello, se reducen los residuos generados y se minimiza el consumo de energía.
  10. Biodegradabilidad: los productos químicos se diseñan para que no permanezcan en el entorno cuando termine su uso. Es decir, que sean productos biodegradables. Uno de los ejemplos más habituales en la química verde es el desarrollo de polímeros biodegradables.
  11. Monitorización de los procesos: para evitar que se formen sustancias peligrosas, se debe realizar una correcta vigilancia y control del proceso.
  12. Minimizar los accidentes: por último, hay que reducir el riesgo de accidentes, seleccionando los procesos y sustancias que disminuyan el potencial de siniestralidad.

Ejemplos de química verde

Algunos de los ejemplos más innovadores de la aplicación de la química sostenible se utilizan ya de forma cotidiana. Destacan, por ejemplo, los extintores verdes, que utilizan surfactantes biodegradables para crear espumas antiincendios; el CO2 supercrítico, un sustituto sostenible de sustancias más perjudiciales utilizadas tradicionalmente en la limpieza en seco de tejidos; o el ácido poliláctico, usado para diseñar materiales biodegradables. Por último, también se ha reducido la contaminación por plomo en distintos productos, como los pigmentos, los biocombustibles o la gasolina sin plomo.

Por todas estas razones, en Zschimmer & Schwarz España tenemos claro que debemos enfocarnos en la química verde, ya que apostamos por nuestra salud y la del medio ambiente y tenemos muy en cuenta los 12 principios de la química verde. Por ello trabajamos día a día para mejorar nuestros procesos de fabricación, al tiempo que mantenemos la calidad de nuestros productos químicos a medida.

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