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¿Sabes qué es el flúor y por qué es bueno para los dientes?

20.12.2019 | Química y lifestyle

¿Sabes qué es el flúor y por qué es bueno para los dientes?

Desde muy pequeños nos empiezan a hablar del flúor y de lo importante que es para nuestra salud dental. Pero, a pesar de que todos los días estamos en contacto con este elemento químico (y con tantos otros más), pocas personas saben qué es el flúor exactamente. ¿Te gustaría ser una de ellas?

Quizás te sorprenda saber que a temperatura ambiente el flúor es un gas y que forma parte del grupo de los halógenos. Está catalogado como uno de los elementos más reactivos de la tabla periódica. De hecho, el flúor puro es muy peligroso y en contacto con nuestra piel nos produciría graves quemaduras químicas. Por esta razón, en los dentífricos y enjuagues bucales que usamos diariamente para mantener una buena higiene dental no hay flúor puro. Entonces, ¿exactamente qué es el flúor dental?

¿Qué es el flúor dental y cómo se puede aplicar?

Como te hemos contado, el “flúor” que utilizamos en casa para cuidar nuestra salud dental no es exactamente flúor, sino un derivado conocido como fluoruro. Los más utilizados son el fluoruro de sodio, los fluorofosfatos y las fluoroaminas.

Los fluoruros se aplican a la pasta de dientes porque, al reducir la solubilidad del esmalte, hacen el diente más resistente a los ácidos de las bacterias que viven en la placa. De esta forma, ayudan a prevenir las caries, siendo este uno de los principales beneficios del flúor.

¿Cómo funciona el flúor dental?

Para que entiendas cómo es posible que uno de los elementos químicos más reactivos sea beneficioso para nuestros dientes, te damos una pequeña explicación científica: el ión fluoruro reacciona rápidamente con el calcio del esmalte dental y así forma el fluoruro de calcio. El flúor reacciona con los cristales de hidroxiapatita, lo cual da como resultado un aumento a la resistencia del esmalte.

Tampoco debes preocuparte por que el flúor de tu dentífrico sea peligroso para tu salud porque los productos de higiene dental contienen una concentración de flúor segura y al mismo tiempo efectiva para combatir las caries. Están diseñados para que se enjuaguen en la boca, sin llegar a tragarlos. 

Además, el flúor también está presente en espumas y geles específicos que se aplican directamente sobre los dientes y se dejan actuar durante unos minutos. Normalmente, este tipo de producto solo es utilizado por dentistas profesionales, sobre todo durante los tratamientos de limpieza.

Pero el flúor no solo se puede aplicar de manera tópica, es decir, utilizando la pasta de dientes o los enjuagues bucales, también se puede aplicar de forma sistémica.

El flúor sistémico se ingiere mediante el consumo de agua con flúor, suplementos de flúor o a través de algunos alimentos y bebidas. Una vez absorbido gracias a nuestro aparato digestivo, la sangre distribuye el flúor por todo el cuerpo. De este modo, llega a la saliva, que empapa constantemente los dientes, protegiéndolos de las caries. Además, el sistema circulatorio también lleva el flúor a los dientes que todavía no han salido. Por esta razón tomar flúor de forma sistémica es tan beneficioso para los niños, cuyos dientes todavía se están desarrollando.

Beber agua con flúor es una de las formas más efectivas de proteger los dientes contra las caries. Por esto, muchas organizaciones de la salud apoyan la fluoración del agua pública, que ya se lleva a cabo en muchos países. La fluoración consiste en ajustar los niveles de flúor del suministro de agua pública con el fin de lograr un nivel óptimo que ayude a mejorar la salud dental de los vecinos y vecinas de la comunidad. 

Ventajas y desventajas del flúor

Además de prevenir las caries, uno de los beneficios del flúor es que también favorece la remineralización. Es decir, ayuda a que minerales importantes para nuestra salud, como el calcio y el fosfato, retornen a los dientes después de ser atacados por los ácidos de las bacterias (proceso denominado desmineralización). La reminaralización ayuda a reparar una caries en etapa temprana, antes de que se forme una cavidad en el diente.

El flúor también actúa sobre las propias bacterias que forman las caries. Inhiben su metabolismo y su adhesión a la placa bacteriana.

Sin embargo, aunque el flúor sea un suplemento muy valioso, hay que tener en cuenta que un uso excesivo de flúor puede ser perjudicial. Esto es especialmente importante en el caso de los niños pequeños, ya que su esmalte dental absorbe muy rápidamente el flúor.

El uso excesivo de flúor puede causar fluorosis dental, la cual provoca un descoloramiento o moteado del esmalte. La fluorosis dental no es dañina y únicamente tiene efectos estéticos.

Por lo tanto, y para evitar la aparición de la fluorasis, debemos vigilar el consumo de flúor. Si ya bebes agua fluorada, será suficiente con cepillarte los dientes de forma regular utilizando un dentífrico con flúor. En cambio, si crees que no tienes suficiente flúor, es importante que consultes con un especialista, que te recomendará la cantidad de flúor que debes tomar. Esta cantidad puede variar en función de muchos factores como la edad, la genética u otras características particulares.