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Estudio sobre cosmética natural: primer macroanálisis europeo

18.12.2019 | Tendencias del sector químico

Estudio sobre cosmética natural: primer macroanálisis europeo

De todos es sabido que el consumidor de cosmética es cada vez más exigente con los productos que utiliza: ya no les pide únicamente que sean eficaces, sino coherentes con sus propios valores de sostenibilidad y responsabilidad. Por esta razón, en los estantes encontramos cada vez más productos etiquetados como “cosmética natural”, “cosmética vegana”, “cosmética sostenible” y similares.

Respondiendo a esta tendencia, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, Stanpa, ha realizado un estudio para analizar la situación de los productos cosméticos naturales desde diferentes perspectivas. Mediante este macroestudio, el primero en Europa en cuanto a cosmética natural, se pretende analizar el mercado, las expectativas del consumidor y el ecosistema digital.

¿Qué busca el consumidor de productos cosméticos naturales?

Gracias a este informe podemos identificar el perfil del consumidor de productos cosméticos naturales. Habitualmente, es una mujer urbana, con hijos o embarazada, de entre 30 y 45 años y con un poder adquisitivo medio alto. Busca un estilo de vida saludable y está interesada en la alimentación vegetariana o vegana. Para informarse, sobre todo sobre belleza, cosmética, nutrición y familia, utiliza las redes sociales y foros y blogs femeninos.

Su interés en los productos cosméticos naturales recae en la identificación de la “belleza natural” con valores como el bienestar, la salud y el respeto al medio ambiente. De hecho, precisamente el medio ambiente es la principal razón por la que el 62 % de los consumidores de cosmética natural eligen este tipo de productos. En segundo lugar, un 46 % los prefieren por su simplicidad, ya que consideran que los productos cosméticos naturales están formulados con menos ingredientes. Por último, también se nombra la transparencia, teniendo en cuenta los valores éticos de las marcas de cosmética sostenible o cosmética natural ecológica.

No obstante, también es importante destacar que el 59 % de encuestados no piensan que los productos cosméticos naturales funcionen mejor que el resto; y el 66% tampoco creen que sean más éticos que los que no entran en esta categoría. 

Estos resultados disparan una reflexión interesante alrededor de la relación entre la cosmética sostenible y la cosmética natural: ¿si es natural, es sostenible?

Cosmética natural: ¿más sostenible y cruelty free?

Aunque la idea de que la cosmética natural es más sostenible, esto no es siempre cierto, sino que depende de muchas variables. En primer lugar, tendremos que conocer el origen y la cadena de suministro de los ingredientes de productos cosméticos naturales. Por ejemplo, el aceite de palma es un ingrediente natural pero no será considerado como cosmética sostenible si no cumple con la certificación RSPO.

Por lo tanto, vemos que lo natural no puede catalogarse inmediatamente como cosmética sostenible. Hay que tener en cuenta tanto la elección de las materias primas como otras variables. Por ejemplo, el uso de envases, el proceso de formulación y producción, los recursos consumidos o la cadena de distribución.

Algo parecido ocurre con la cosmética natural ecológica. Un producto no es ecológico únicamente por el hecho de contener ingredientes naturales. Para poderse certificar como productos cosméticos ecológicos u orgánicos debes cumplir unos requisitos estrictos. Por ejemplo, una de las etiquetas más demandadas en cuanto a cosmética natural ecológica es COSMOS ORGANIC, que requiere que el producto final esté compuesto por, como mínimo, un 95% de ingredientes certificables orgánicos y un 20% de los ingredientes totales.

Otro dato destacable del informe de Stanpa apunta a la creencia de que la cosmética natural implica el uso de ingredientes cruelty free, a pesar de que el Reglamento de Productos Cosméticos prohíbe expresamente cualquier tipo de experimentación en animales. Es decir, todos los cosméticos, naturales o no, comercializados en la Unión Europea son cosméticos cruelty free.

Cosmética natural y alimentación saludable

Por otro lado, el estudio saca a la luz una tendencia llamativa: los hábitos de alimentación saludables, cada vez más compartidos por la sociedad, se trasladan a la cosmética. Incluso algunas de las personas encuestadas declaran que “no se pondrían nada en el cuerpo que no se pudieran comer”. Esta afirmación tan rotunda nos llama la atención, ya que no tiene nada que ver ingerir un alimento con aplicarlo sobre la piel o el cabello.

Sin embargo, es curioso que estas declaraciones no encuentren réplica en el comportamiento demostrado a la hora de adquirir productos cosméticos naturales. Y es que aunque el 77 % de los consumidores declara que da importancia a los ingredientes naturales, solo el 47,7 % les presta atención durante el proceso de compra. Al fin y al cabo, tal y como recalca Stanpa, el interés declarado y el mercado no se comportan siempre de la misma manera. 

El mercado de productos cosméticos naturales

A la hora de la verdad, y tal y como ha detectado Stanpa, el peso en España de los productos cosméticos naturales es un 10 % inferior al obtenido en otros países europeos, como Alemania, Francia o Reino Unido. El estudio apunta a la posibilidad de que esta cantidad más reducida se deba a las características de los productos en los diferentes mercados y al distinto peso de los productos de higiene y cuidado personal básico.  

A pesar de que el mercado de productos cosméticos naturales creció significativamente en el pasado, la cifra de negocio permanece estable desde 2015, con 780 millones de euros y un 11 % del mercado. Los productos de cosmética natural más demandados son los de aseo e higiene (especialmente cremas, jabones y productos depilatorios y de afeitado) y de cuidado del cabello.

¿Qué se dice de la cosmética natural en el entorno digital?

Por último, el informe de Stanpa valora la presencia de los productos cosméticos naturales en las redes sociales. La asociación ha detectado un total de 27.000 conversaciones que incluyen las palabras “cosmética natural”, por lo que es menor que otras categorías como “fragancias” (71.000), “cabello” (33.000) o “piel” (30.000). No obstante, consideramos que la “cosmética natural” remite a un término más concreto y con un nicho de mercado más específico que estas últimas palabras, por lo que es lógico que la conversación sea menor.

Es interesante apuntar que la conversación digital está principalmente dividida entre “especialistas” (39 %), que se auto atribuyen conocimiento sobre esta categoría y espacios de noticias generales (34 %), como foros y blogs. Además, un 19 % de las conversaciones son generadas por usuarios y un 7 % por comercios electrónicos.

Estudiando estas conversaciones en redes sociales, Stanpa ha advertido que 6 de cada 10 consumidores considera “cosmética natural” a los productos que contienen “algún ingrediente natural”, normalmente botánicos y con número limitado. Para 2 de cada 10, se trata de productos “sin” ingredientes, aunque no especifican cuáles deben ser excluidos. Para acabar, para 1 de cada 20, la cosmética natural debe ser “cruelty free”, aunque, como ya hemos mencionado, todos los cosméticos comercializados en la Unión Europea lo son.

Conclusión: ciencia y cosmética natural

Como podemos ver, las ideas asociadas a la cosmética natural todavía son muy ambiguas. ¿Se trata de cosmética sostenible? ¿Son los únicos cosméticos cruelty free? ¿Qué requisitos debe cumplir para clasificarse como cosmética natural ecológica? El motivo de estas dudas está relacionado con la falta de divulgación científica y, por el contrario, el gran alcance de las campañas de marketing, poco rigurosas y, en ocasiones, deshonestas.

Si tuviéramos un mayor acceso a información científica, veríamos que lo natural no es siempre lo más sostenible. Por ejemplo, siempre y cuando se haga desde el enfoque de la química verde, los ingredientes sintetizados en un laboratorio pueden ser más sostenibles que los extraídos de la naturaleza.

Piensa en la gran cantidad de recursos y energía que se requieren para obtener los ingredientes naturales utilizados en cosmética. Se necesitan grandes extensiones de terreno, agua, maquinaria con la que cultivar y recolectar los ingredientes, etc. En cambio, en el laboratorio tienes un mayor control de los recursos que utilizamos para obtener ingredientes sintéticos y podemos reducirlos en gran medida.

Al fin y al cabo, como manifiesta el estudio de Stanpa, la tecnología y la ciencia aportan valor a la cosmética. Por eso más de tres cuartas partes de la ciudadanía piensa que el uso de la tecnología es positivo y aprueban combinar ciencia y tecnología para mejorar la seguridad y eficacia de los productos cosméticos.