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Los tensioactivos aniónicos se utilizan por su poder limpiador y espumante para fabricar champús y detergentes, entre otras aplicaciones de la industria cosmética y de cuidado del hogar.

22.11.19 | Tendencias del sector químico

¿Qué son los tensioactivos aniónicos?

Si trabajas en el sector industrial, seguro que día a día te encuentras buscando información sobre tensioactivos. Debido a sus múltiples aplicaciones, estas sustancias son fundamentales para un gran número de industrias: desde la farmacéutica a las pinturas y lubricantes, pasando por cosmética, limpieza y cuidado del hogar, textil o alimentación.

Sobre todo, los tensioactivos son altamente valorados por su poder limpiador. Por eso se incluyen habitualmente en la composición de detergentes, geles de ducha, champús o lavavajillas. Pero, ¿de dónde viene la capacidad limpiadora de los tensioactivos? Esta se debe a su carácter anfifílico, lo que significa que una sustancia tensioactiva presenta en una misma molécula grupos polares (hidrófilos) y grupos apolares (hidrófobos). Las diferencias entre los dos extremos de la molécula provoca que los tensioactivos puedan romper la tensión superficial entre dos fases, como puede ser entre un líquido y un sólido o entre dos líquidos insolubles entre sí. Como consecuencia, los tensioactivos tienen un alto poder detergente y espumógeno, además de capacidad emulgente y actividad mojante.

Propiedades de los tensioactivos aniónicos

Habíamos comentado que los tensioactivos tienen dos extremos: el hidrófobo y el hidrófilo. Es en la parte hidrófila donde presentan mayores diferencias, ya que pueden tener grupos con carga o sin carga. Cuando sus moléculas presentan cargas negativas se conocen como tensioactivos aniónicos

Los tensioactivos aniónicos son los que se producen en mayor volumen, debido a que tienen una excelente capacidad detergente y son los mejores en relación eficacia-precio. Gracias a su poder limpiador son ingredientes fundamentales en productos de higiene y detergentes, sobre todo cuando se requiere una acción desengrasante. Y es que los tensioactivos aniónicos favorecen la disolución de sustancias poco solubles en agua, como grasas y aceites, al añadirse al agua y disminuir su tensión superficial.

Otras ventajas de los tensioactivos aniónicos frente a otros tipos son su alta compatibilidad con los procesos de producción, la flexibilidad en las formulaciones, el bajo coste de fabricación, su elevada biodegradabilidad y su baja toxicidad acuática.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta posibles inconvenientes. Por ejemplo, los tensioactivos aniónicos son muy agresivos para la piel y el cabello, alteran la barrera cutánea y pueden resultar irritantes.

Clasificación y usos de los tensioactivos aniónicos

Los tensioactivos aniónicos más comunes se dividen en sulfatos y sulfonatos; fosfatos y fosfonatos; y carboxilatos. Los más habituales son los utilizados como detergentes (sulfonatos y sulfatos de cadena larga) y jabones (derivados de ácidos grasos carboxílicos de cadena larga). Algunos de los tensioactivos aniónicos más conocidos son los alquil sulfatos, como el lauril sulfato. Entre los carboxilatos el más común es el estearato sódico.

Tensioactivos aniónicos para detergentes

Debido a su poder espumoso, los tensioactivos aniónicos conforman unos detergentes muy eficaces, sobre todo en aguas duras con alto contenido en carbonatos. Se utilizan sobre todo en detergentes para ropa y en productos de limpieza, ya que además de disolver grasas son capaces de desnaturalizar proteínas y romperlas para promover su disolución y aumentar el poder de limpieza. No obstante, hay que tener en cuenta que, precisamente por romper las proteínas, no son aptos para utilizarse sobre la piel humana, aunque es frecuente encontrarlos en productos de contacto con la piel como detergentes para la vajilla.

Entre los tensioactivos aniónicos para detergentes más importantes destacan el sulfonato de alquilbenceno, el alquil éter sulfato, el alquil sulfato y el dodecilsulfato de sodio. En Zschimmer & Schwarz España ofrecemos algunos de los tensioactivos aniónicos para detergentes más utilizados, con diferentes sistemas conservantes. 

No obstante, los detergentes domésticos solo contienen entre un 15 y un 20 % de sulfonatos. El resto son compuestos auxiliares y de relleno, como estabilizadores de la espuma, blanqueantes o estabilizadores de la suspensión de la suciedad.

Tensioactivos aniónicos para champús

¿Sabías que el jabón natural es un tipo de tensioactivo aniónico formado por ácidos grasos naturales? Sin embargo, los agentes tensioactivos han demostrado ser limpiadores mucho más eficaces que el jabón, especialmente cuando se utilizan aguas duras, ya que en este tipo de agua los jabones tienen el inconveniente de la precipitación de los carboxilatos de calcio y magnesio. Por esta razón, los champús y los geles de ducha en general suelen incluir tensioactivos entre sus ingredientes principales.

El cabello sano tiene una superficie lipofílica, a la que se adhiere la grasa pero que repele el agua, que por lo tanto no es capaz de limpiar esta suciedad. Para eliminarla hacen falta tensioactivos, que separan el sebo del cabello. La materia grasa se emulsiona con el champú y el agua y es arrastrada con el aclarado.

Aparte de por su capacidad limpiante, los tensioactivos aniónicos se utilizan en los champús por su alto poder espumante. La espuma facilita el aclarado y mejora la sensorialidad del producto, aunque no es un indicativo de que el champú sea más efectivo. Algunos de los tensioactivos aniónicos para champús utilizados por su poder espumante son el Sodium Lauryl Sulphate y el Sodium Laureth Sulphate.

Además de tensioactivos aniónicos, los champús incluyen otras sustancias en sus fórmulas, ya que los tensioactivos aniónicos por sí solos resultarían irritantes. De este modo, con la fórmula correcta se consigue un champú respetuoso con el cuero cabelludo. Lo más habitual es que la fórmula de un champú esté formada por un 75-90 % de agua, 10-25 % de tensioactivos, 1-5 % de emolientes e hidratantes, 1-2 % de conservantes y 1-2 % de otras sustancias como controladores de pH, espesantes, perfumes y colorantes.

Diferencias entre los tensioactivos aniónicos y los anfotéricos

Al contrario que los tensioactivos aniónicos, los anfotéricos o anfóteros presentan en la misma molécula tanto carga negativa como positiva. Por este motivo, tienen capacidad para formar un ion tensioactivo con cargas tanto negativas como positivas, según el pH de la solución en la que se utilicen.

Aunque el coste de los tensioactivos anfotéricos es mayor e implican reacciones muy complejas, presentan algunas ventajas sobre los tensioactivos aniónicos. Entre ellas hay que destacar su bajo potencial irritante de la piel y de los ojos, por lo que son muy recomendados para cosméticos que proporcionan una limpieza suave; su alta compatibilidad con otros tipos de tensioactivos y su poca sensibilidad a la dureza del agua. Por todo ello, los tensioactivos anfóteros se utilizan mucho en formulaciones de artículos de baño y otras aplicaciones industriales. Además, algunos tensioactivos anfotéricos tienen un alto poder espumante, así que también son un ingrediente común en geles y champús.

Algunos de los tensioactivos anfotéricos más comunes son el Cocamidepropyl Betaine, el Cetyl Betaine, el Coco Betaine o el Disodium Cocoamphodiacetate. Los puedes encontrar en nuestra sección de tensioactivos, tanto para cosmética como detergencia.

¿Son tóxicos los tensioactivos aniónicos?

A pesar de que últimamente se han puesto de moda los productos sin sulfatos, que no son más que un tipo de tensioactivos aniónicos muy valorados por su capacidad limpiadora y espumante, tenemos que recalcar que la denigración de los sulfatos no está avalada por hechos científicos. De hecho, los últimos cambios en el Reglamento 655/2013 prohíben anunciar que un producto no lleva ingredientes cuya seguridad ha sido verificada.

Como hemos comentado, los sulfatos, y en general los tensioactivos aniónicos con mucho poder detergente, son irritantes. Sin embargo, basta con una ligera variación en la composición química de un producto para que esté sea respetuoso con la piel y con el cabello. Las fórmulas de detergentes y champús están muy estudiadas y son estrictamente controladas para que presenten la relación perfecta entre tensioactivos y otras sustancias, de modo que su uso resulte efectivo y seguro.

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