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El sector químico, esencial para combatir la COVID-19

15.05.2020 | Tendencias del sector químico

El sector químico, esencial para combatir la COVID-19

Hoy conocemos mejor que nunca la influencia de la industria química en la mejora de la calidad y la esperanza de vida. A lo largo de la historia, avances químicos que van desde la cloración del agua hasta las vacunas y medicamentos, pasando por productos de higiene y desinfección, nos han protegido de enfermedades y patógenos.

En esta pandemia causada por el coronavirus, el sector químico no solo ha sido considerado como un servicio esencial sino que ha ocupado un lugar protagonista aportando soluciones tanto para combatir la enfermedad como para garantizar el abastecimiento de productos básicos.

¿Cómo ha contribuido la química en la lucha contra el coronavirus?

Tanto desde su vertiente investigadora, llevando a cabo estudios y ensayos clínicos para comprender el virus y enfrentarlo del modo más efectivo posible, como desde el ámbito industrial, alterando la producción para garantizar el abastecimiento de productos esenciales, el sector químico se mantiene al pie del cañón en esta lucha contra la enfermedad.

La química y la investigación

Desde el estallido de la pandemia, la ciencia está trabajando a un ritmo nunca visto. Decía Javier Urzay, subdirector General de Farmaindustria, que desarrollar y poner en el mercado un medicamento puede tardar alrededor de 10 años y actualmente se está intentando hacer en 1. Así pues, os podéis imaginar los esfuerzos que se están haciendo para poder avanzar rápido y de forma segura.

Prueba de ello es que los grupos de investigación involucrados en la lucha contra el coronavirus, siguen una dinámica poco habitual en este mundo. Normalmente, la ciencia se mueve a un ritmo lento: los resultados de los estudios científicos deben pasar por múltiples manos para revisarse y ser verificados. Pero, debido a la urgencia de la situación actual, la información se está difundiendo a tiempo real y además es de libre acceso. El conocimiento compartido ha demostrado ser un recurso esencial. También por eso la colaboración entre autoridades y agencias es más estrecha que nunca. De este modo esperamos que entre todos acabemos lo antes posible con este virus.

A día de hoy hay diferentes ensayos clínicos en marcha en busca de tratamientos y vacunas contra el coronavirus. Uno de los más reseñables es el ensayo Solidarity de la Organización Mundial de la Salud. Se trata de un ensayo clínico de ámbito global que estudia moléculas para combatir el coronavirus en sus diferentes estadios de infección. Es decir, desde tratamientos contra la enfermedad hasta la tan esperada vacuna que permita prevenirla.

Algunas de las sustancias con las que se investiga en la actualidad son la hidroxicloroquina, el remdesivir, el lopinavir y el interferón-beta. Aunque son medicamentos aprobados porque ya se utilizaban contra otras enfermedades, tienen efectos secundarios que deben tenerse en cuenta. Por ejemplo, la hidroxicloroquina puede provocar complicaciones cardíacas. Por lo tanto, debido a sus efectos secundarios y a que aún están en fase de estudio, no se recomienda el uso de estos tratamientos entre la población y solo deben utilizarse en el entorno controlado de un ensayo clínico.

Vertiente industrial de la química

Por otro lado, el sector químico ha reforzado sus sistemas de producción con tal de poder abastecer a la población de materiales y productos esenciales. En algunos casos incluso han reorientado las líneas de negocio para satisfacer la demanda de productos tan buscados como los materiales para fabricar geles desinfectantes, respiradores o EPIs. 

En esta situación excepcional la industria química ha tenido que adaptarse como cualquier otra y buscar alternativas que le permitieran seguir cumpliendo el compromiso con sus clientes y con la sociedad. Por ejemplo, ante el desabastecimiento de etanol, ingrediente necesario para la producción de desinfectantes, se empezó a usar bioetanol, que normalmente se utiliza para hacer combustibles sin metanol.

¿Por qué la industria química es un sector estratégico?

En momentos de crisis la industria química ha sido calificada como servicio esencial. Y es que, aunque no lo veamos a simple vista, la química está presente en la mayoría de productos y materiales que utilizamos diariamente y muchas industrias se apoyan en ella. Desde el sector alimentario, al que se abastece de polímeros para producir envases, recubrimientos e incluso tintas para etiquetar correctamente los productos, al hospitalario, una de las prioridades durante esta pandemia.

La industria química, desarrolla gases medicinales con múltiples aplicaciones. Entre ellas el oxígeno, indispensable en una enfermedad respiratoria como la COVID-19. Además, también proporciona los polímeros y las fibras sintéticas para fabricar EPIs como mascarillas y guantes y material sanitario como jeringuillas, respiradores o incluso el recubrimiento de los medicamentos.

Por otro lado, la industria química proporciona los ingredientes necesarios para formular productos desinfectantes. Por ejemplo, ingredientes resistentes al hipoclorito de sodio como algunos fosfonatos. El aumento de la demanda de productos desinfectantes y biocidas ha provocado que las industrias redoblen los esfuerzos para producir este tipo de ingredientes.

La innovación, más importante que nunca

Una de las principales características de la industria química es que es especialmente activa en la I+D+i. Constantemente, debe buscar nuevas soluciones a los retos actuales y mejorarlas con tal de que respondan de forma más eficiente al problema planteado. De hecho, según FEIQUE, es el sector que destina más recursos a la investigación y el 25 % de inversión de la industria española a I+D+i proviene de las empresas químicas.

En el contexto actual los recursos destinados a innovación se demuestran más indispensables que nunca. Como hemos comentado, los mayores esfuerzos se dirigen a la búsqueda de una vacuna que permita prevenir la COVID-19 pero desde la industria química nos planteamos cómo podemos contribuir a la lucha contra las enfermedades. Por ejemplo, se está investigando en recubrimientos, pinturas y barnices con propiedades desinfectantes y desde el grupo Zschimmer & Schwarz hemos desarrollado revestimientos antibacterianos y antivirales para textiles.

Pero debemos tener en cuenta que la investigación y la innovación deben cuidarse siempre y no una vez ha explotado la bomba, al igual que ocurre con sectores esenciales como la sanidad y la propia industria química. Como hemos visto, no se puede desarrollar una vacuna en dos días. Aún haciendo los mayores esfuerzos y exprimiendo los tiempos el máximo posible, es un proceso largo y costoso. Y todavía lo sería más si no contáramos con el conocimiento previo, logrado gracias a la investigación científica.

Como dice el presidente de FEIQUE, Carles Navarro: “Debemos estar orgullosos de nuestra industria química, una ciencia que ayuda a hacer un mundo mejor y más sostenible y que, en estos días, más que nunca, los productos que fabrica ayudan a proteger a las personas, dan apoyo al sistema sanitario y aseguran la provisión de alimentos”.